miércoles, 8 de junio de 2016

ISRAEL EN EL ISLAM* (III)


 Es bueno saber….


*Israel en el Islam esta tomado del libro "Tierras por Paz, Tierras por Guerra" 
(Ensayos del Sud: 2002) de Julian Schvindlerman

No es que Israel sea provocativo; el que Israel sea es provocativo.
—George Will, columnista del Washington Post.

Desde la óptica del Islam existen dos regiones confrontadas: la región del Islam (Dar-al Islam), donde la ley islámica prevalece, y la región de la guerra (Dar al-Harb), donde la infidelidad predomina. Entre el reinado del Islam y el reinado de la infidelidad existe un “estado de guerra perpetuo, canónicamente obligatorio, el que continuará hasta que todo el mundo acepte el mensaje del Islam”.21  Esta noción está basada en la creencia de que el Islam no es simplemente una nueva religión revelada, sino la fe prevalente que ha venido a reemplazar a las otras religiones monoteístas. En consecuencia, es obligatorio para los seguidores del Islam esparcir su mandato por todos los confines de la tierra, “pacíficamente de ser posible, por medio de la guerra de ser necesario”.22  Dado que raramente otros pueblos, naciones y religiones se avengan a voluntariamente abrazar el Islam, la Jihad (comúnmente traducida como “guerra santa”) es el instrumento adecuado para expandir esta Pax Islámica.En tanto la infidelidad exista, es mandato para los devotos musulmanes lanzar una Jihad tendiente a transformar la región de los infieles en un reinado de fidelidad a Alá. Así lo explica el académico meso oriental Majid Khadduri:

“La universalidad del Islam proveyó un elemento de unión para todos los creyentes, dentro del mundo del Islam, y su carácter ofensivo-defensivo produjo un estado de batalla permanentemente declarado contra el mundo externo, el mundo de la guerra (…) Ergo, la Jihad puede ser considerada como el instrumento del Islam para llevar adelante su objetivo primordial al transformar a toda la gente en creyentes (…) Hasta que ese momento sea alcanzado la Jihad, en una forma u otra, permanecerá como una obligación permanente sobre toda la comunidad islámica (…) La Jihad ,en consecuencia, puede ser afirmada como una doctrina de permanente estado de guerra…”23 

Por su parte, el oficial religioso de más alto rango en Egipto, el jeque Muhammad Sayyid Tantawi, de esta manera explica la importancia de la Jihad:

“Jihad en el sendero de Alá es una virtud que une a los musulmanes en todos los tiempos, y es una obligación sobre todo quien pueda llevarla a cabo, y decenas de versos coránicos narran las virtudes de la Jihad en el sendero de Alá, así como decenas de Hadiths proféticos (…) Jihad para confrontar al enemigo y liberar la tierra saqueada es una obligación para los musulmanes en todo tiempo y lugar.”24 

Es instructivo notar que el emblema de la Hermandad Musulmana (un movimiento fundado en Egipto a principios del siglo XX, precursor de varias agrupaciones fundamentalistas islámicas) está precisamente representado por el Corán rodeado por dos espadas, simbolizando como la Jihad por medio de la fuerza defiende la justicia encapsulada en el Corán.25  El ethos islámico de la guerra afirma una actitud exclusivista en la que toda creencia ajena al Islam es teológica y prácticamente rechazada. Es por esta razón que los derechos de las minorías no musulmanas en el Medio Oriente han sido oprimidos; brutalmente en no pocas ocasiones. La mentalidad árabe-islámica no admite entidades no musulmanas en el Dar al-Islam. En este contexto, él establecimiento de un estado no musulmán dentro de la región del Islam se constituye en un insulto teológico a la “Nación de Alá”. En consecuencia, la mera existencia de una entidad independiente judía en medio del Daral-Islam, habitada por un pueblo que se desencadenó de las restrictivas leyes de la Dhimma -peor aún, por un pueblo al que el sagrado Corán condenó a la desdicha y a la humillación- se convierte en un contrasentido teológico de proporciones mayúsculas para los seguidores de la “auténtica fe”. Arieh Stav articuló claramente este punto:

“El Dar al-Islam se extiende sobre un área de alrededor de catorce millones de kilómetros cuadrados, dos veces el área de Europa, del Océano Atlántico hasta el Golfo Pérsico, e incluye veintidós países en dos continentes. Todas las nacionalidades y religiones minoritarias que han demandado autonomía territorial han sido aniquiladas o reprimidas. Aquellas pocas que han sobrevivido son reducidas en status al de dhimmi, o personas protegidas, minorías toleradas que viven por la admisión del Islam. Dentro de la amplia expansión de este Medio Oriente, que limita con dos océanos y tres mares, hay una entidad soberana no islámica, el estado judío. Como si esta violación del ethos de la jihad fuera poco, no solamente no pudieron los árabes extirpar a Israel, sino que cada intento que probaron para aniquilar a la ‘entidad sionista’ ha sido derrotado en el campo de la batalla, una ofensa intolerable a una civilización orgullosa (…) Las fronteras de Israel, entonces, no son la razón de la hostilidad árabe. Esta es una aseveración absurda en todo caso, dado que el estado judío ocupa tan solo aproximadamente 1/500 del Dar al-Islam. La hostilidad árabe ha sido engendrada por la propia existencia de Israel.”26 

Hemos visto antes que un dhimmi no tenía derecho a defenderse en caso de ser atacado por un musulmán, tan solo podía pedir piedad. Al haberse defendido exitosamente en repetidas guerras de agresión que lanzó el mundo árabe con el declarado propósito de evaporar la existencia soberana judía en la región, Israel violó las leyes de la Sha´aria. En otras palabras, la terquedad israelí de no dejarse exterminar es en sí misma una afrenta al Islam. Y esta humillación no debe tomarse a la ligera puesto que el mundo árabe en 50 años involucró a Israel en seis guerras, implementó campañas de terrorismo a escala mundial, orquestó maniobras políticas aislacionistas se impuso un boicot económico contra Israel durante su infancia; un boicot de extensión terciaria, donde no solo se abstenían los estados árabes de comerciar con Israel, ni tampoco se limitaban a boicotear a empresas que mantenían lazos comerciales con Israel, sino que llegaron a sancionar a compañías que comerciaban con empresas que lidiaban con el estado judío. Hasta aquí, ya serían significativo agravio al orgullo nacional árabe. Pero además de sobrevivir, el estado judío tuvo la temeridad de prosperar económicamente superando en todo indicador económico a sus vecinos árabes; toda una osadía para un pueblo considerado inferior y divinamente condenado a la desdicha y la humillación. El PBI anual per cápita israelí supera al de sus vecinos combinados y, separadamente, al de los países árabes productores de petróleo. Apenas seis millones de israelíes producen más de $100 mil millones; mientras que más deochenta millones de árabes vecinos del estado judío (Egipto, Siria, el Líbano y Jordania) producen $82 mil millones.27  Esta brecha tenderá a ampliarse en tanto que Israel, como un país high-tech, está muy bien posicionado para afrontar los desafíos y las oportunidades de la economía del siglo XXI. En otras palabras, Israel es un cruel espejo del subdesarrollo árabe.
Históricamente, Palestina ha estado bajo gobierno islámico desde el siglo XII hasta el siglo XX, cuando pasó a estar brevemente en manos británicas y desde 1948 controlada por los judíos. La única excepción previa fue durante el período de los cruzados pero fueron expulsados por Saladino con la conquista de Jerusalén. Por ende, no es sorprendente que Israel sea actualmente vista como una nueva excepción efímera condenada a la extinción. Como hemos visto en la sección anterior, incluso los Acuerdos de Oslo -que en Occidente fueron entendidos como el preludio de una genuina era de reconciliación judeo-árabe- en círculos árabes fueron en gran medida vistos como una tregua estratégica en el contexto de una guerra aún inconclusa. El propio YaserArafat -quien por avenirse a negociar con Israel fue galardonado con la distinción más noble que la humanidad confiere a sus miembros, el premio Nobel de la Paz-en repetidas ocasiones hizo referencias públicas al Tratado de Hudayybia, un tratado que el Profeta musulmán firmó desde una posición de debilidad y que canceló luego de haberse fortalecido y estar en condiciones de derrotar al enemigo. Esto podrá sonar extraño a oídos occidentales, sin embargo, es algo que se encuentra en perfecta armonía con la cosmovisión islámica de la historia y con el ethos de la Jihad. Hasta que punto la presencia independiente, soberana y libre de los judíos en la Tierra de Israel(Palestina) es teológica y mentalmente rechazada por el mundo árabe-musulmán puede apreciarse con alarmante claridad en las siguientes citas:

· “Aláha conferido sobre nosotros el raro privilegio de finalizar lo que Hitler tan solo comenzó. Dejemos que empiece la jihad. Maten a los judíos. Mátenlosa todos ellos”. Gran Mufti de Jerusalén, Haj Amín el-Huseini, 1946.28 
· “Nuestra guerra con los judíos es una lucha vieja que comenzó con Mahoma (…)Es nuestra obligación luchar contra los judíos por el bien de Alá y la religión, y es nuestra obligación terminar la guerra que Mahoma comenzó”. Del periódico Al-Ahram, 26 de noviembre de 1955.
· “Israel existirá y continuará existiendo hasta que el Islam lo elimine, tal como ha eliminado lo que lo precedió” [en referencia a los cruzados]. Hassanal-Banna, fundador de la Hermandad Musulmana en Egipto.30 
·“Seguramente el juicio de Alá está reservado para ellos [los judíos]hasta que Palestina sea transferida del Dar al-Harb al Dar al-Islam”.Yaser Arafat.31
· “La conquista sionista de Palestina es una afronta a todos los musulmanes. No puede haber ningún tipo de arreglo hasta que todo judío esté muerto o [haya]partido”. El Rey Idris de Libia.
· “Enemigos de Dios, enemigos de la humanidad, perros de la humanidad (…) los judíos manifiestan en sí mismos una continuidad histórica de cualidades malvadas(…) son hostiles a todos los valores humanos (…) la envidia, el odio y la crueldad son inherentes a ellos (…) conspiran (…) mienten (…) adulan a ídolos (…) son pecadores…” Pronunciamientos sobre los judíos en la Cuarta Conferencia sobre el Estudio del Islam, Universidad Al-Azhar, El Cairo, septiembre 1968.
·“Prometo aplastar a Israel y lo retornaré a la humillación y desdicha establecidas en el Corán”. Anwar Sadat, ex presidente egipcio,  25 de abril de 1972. 
· “Nuestra lucha con los judíos es una lucha entre la Verdad y el vacío, entre el Islam y el Judaísmo”. Del Panfleto No. 70, distribuido por el Hamas, febrero 1991.  
·“La conferencia proclama que el régimen sionista es una entidad ficticia e ilegal. Su establecimiento en el corazón del dominio islámico es un complot del sionismo internacional (…) La entidad sionista racista es un crimen contra la humanidad”. De una resolución adoptada por la Conferencia de Estados Islámicos en Teherán, 20 de octubre de 1991. Cuarenta y cinco países árabes e islámicos participaron en la misma.
·“Todo problema en nuestra región puede ser trazado a este único dilema: la ocupación de Dar al-Islam por judíos infieles”. Hashemi Rafsanjani, presidente de Irán, 1991
· “Luchar contra los judíos e Israel es una obligación religiosa y un deber divino”. De un documento firmado por Ibrahim Ghousha, líder del Hamas, 2 de enerode1993.
· “La lucha contra el Estado judío, en la que los musulmanes están involucrados,es una continuación de la vieja lucha de los musulmanes contra la conspiración judía contra el Islam”. Sayyd Mohammed Hussein Fadlallah, líder espiritual del Hizbullah, 1994.
·“Mataremos y seremos matados, mataremos y seremos matados (…) nuestros hermanos, héroes de la jihad islámica”. Yaser Arafat al dirigirse al pueblo palestino al día siguiente de un atentado suicida contra un micro israelí en la localidad de Beit Lid donde veintidós israelíes resultaron muertos. Televisión palestina, 23 de enero de 1995.
·“El principal enemigo del pueblo palestino, ahora y siempre, es Israel”. Freih Abu Meiden, Ministro de Justicia de la Autoridad Palestina, abril de 1995.
· “No tengan piedad alguna con los judíos, no importa donde se encuentren, en cualquier país. Luchen contra ellos, donde sea que Uds. estén. Donde sea que los encuentren, mátenlos. Donde sea que Uds. estén, maten a esos judíos a esos norteamericanos que son como ellos -y aquellos que permanecen a su lado- están todos ellos en una trinchera, contra los árabes y los musulmanes, porque establecieron a Israel aquí, en el corazón latiente del mundo árabe, en Palestina (…) Alá lidiará con los judíos, vuestros enemigos y los enemigos del Islam”. Extractos de un sermón pronunciado en la mezquita Zayed bin Sultán Aal Nahyan en Gaza por el Dr. Ahmad Abu Halabiya, ex rector de la Universidad Islámica de Gaza, miembro del “Consejo Fatwa” de la Autoridad Palestina. El sermón fue difundido en vivo por la televisión oficial palestina, 13 de octubre de 2000.

· “Los participantes afirman que la estrategia que debería ser adoptada al lidiar con este asunto no puede estar basada en la coexistencia con el enemigo sionista(…) sino en la erradicación del mismo de nuestra tierra”. De un comunicado emitido al finalizar la Conferencia Pan-Islámica sobre Jerusalém, Beirut, febrero 2001. Cuatrocientos delegados de cuarenta países árabes e islámicos participaron en la misma.

lunes, 6 de junio de 2016

ISRAEL EN EL ISLAM* (II)






Es bueno saber….



*Israel en el Islam esta tomado del libro "Tierras por Paz, Tierras por Guerra" 
(Ensayos del Sud: 2002) de Julián Schvindlerman

No es que Israel sea provocativo; el que Israel sea es provocativo.
—George Will, columnista del Washington Post.

 

Vale decir que la situación de los judíos durante la HÉGIRA MUSULMANA (la huída de Mahoma conoció tanto épocas felices de bienestar y florecimiento, como épocas negras de brutales persecuciones. Entre los dos polos opuestos extremos (armonía y persecuciones) -ambas manifestaciones ocasionales en catorce siglos de dominio musulmán- se encuentra una norma primordialmente caracterizada por la intolerancia y la discriminación religiosa. Salvo cortos períodos de florecimiento, por un lado, y violentos pogromos, por el otro, la vida judía bajo el Islam muestra un continuo de teoría y práctica segregacionista epitomizada por el concepto de “minoría tolerada” o dhimma.     
LA EMIGRACIÓN DE MAHOMA A MEDINA es considerada el punto de partida de la historia islámica, y el encuentro del Islam con los judíos de Medina fue un evento central en la formación de actitudes musulmanas hacia el pueblo judío. Considerándose a sí mismo como el último profeta del monoteísmo mosaico, Mahoma adoptó varios elementos de la práctica judía e instó a los judíos a abrazar la nueva fe, y ante sus ojos, la auténtica.

Cuando comenzó su reinado en Medina en el año 622, MAHOMA ADOPTÓ VARIAS COSTUMBRES JUDÍAS con la finalidad de ganar adeptos del judaísmo, cuya validación el profeta musulmán necesitaba puesto que esta nueva religión había emanado del Judaísmo y por consiguiente necesitaba afirmarse como un movimiento religioso independiente.
LOS JUDÍOS necesariamente jugarían un papel crucial en este aspecto dado que “ningún grupo podía validar sus posiciones religiosas tal como podían los judíos, [ni] ningún grupo podía tan seriamente amenazar con socavarlas tal como podían los judíos”.  
 ENTRE LAS COSTUMBRES ADOPTADAS POR MAHOMA cabe mencionar rezos diarios mirando en dirección a Jerusalém, ayuno en Iom Kipur,y algunas prácticas alimentarias en el espíritu del Kashrut (dieta alimentaria judía).

CUANDO LOS JUDÍOS RECHAZARON LA NUEVA RELIGIÓN OFRECIDA por el profeta, Mahoma sustituyó Jerusalém por la Meca, reemplazó el ayuno del Iom Kipur por el de Ramadán, y dejó de lado otras prácticas judías. No se limitó a esto, sino que a partir de este rechazo Mahoma adoptó una actitud muy hostil hacia los judíos y ventiló públicamente su enojo. Sus furiosas reacciones fueron incluidas en el Corán así como en el Hadith (un compendio de dichos hechos del profeta), otorgando de esta forma sustento divino a su antipatía antijudía, perpetuándola en la historia y esparciéndola entre millones de seguidores.
El hecho de que los judíos no hayan sido acusados de haber crucificado al profeta musulmán no impidió la conformación de un cuerpo teológico antisemita. Así, por ejemplo, una famosa frase del Hadith dice: “La resurrección de los muertos no vendrá hasta que los musulmanes guerreen con los judíos y los musulmanes los maten  (…)los árboles y piedras dirán, ´Oh musulmán, Oh Abdallah, hay un judío detrás de mí, ven y mátalo´”9  (esta cita figura también en la Carta de Alá, el documento fundacional del Hamás). En el Corán uno puede encontrar las siguientes frases referidas a los judíos, las que fueron introducidas luego de que el pueblo judío rechazara el mensaje de Mahoma, que eclipsa completamente las positivas referencias previamente existentes:
—“Han incurrido enojo de su Señor, y desdicha será puesta sobre ellos (…)porque han descreído de las revelaciones de Alá y mataron equivocadamente alos profetas…” (Surah III,v. 112).
—“Y encontrarás en ellos los más avaros de la humanidad…” (SurahII, v. 96).
—“Debido a la mala conducta de los judíos (…) y por su usura (…) y por devorar la riqueza de otros pueblos con falsas pretensiones (…) Hemos preparado para aquellos que no creen una dolorosa fatalidad…” (SurahIV, v. 160).
—“Alá los ha maldecido por su no creencia…” (Surah IV, v. 46).
—“Ellos no escatimarán dolores para corromperte. Desean no otra cosa que turuina. Su odio es claro…”(SurahIII, v. 117-120).
—“Los más vehementes en su odio a la humanidad son los judíos y los idólatras…”(Surah V, v. 82).
—“Esparcen maldad en la tierra…” (Surah V, v. 62-66).
— “Alá luchó contra ellos. ¡Que perversos son!” (Sura IX, V. 30).

Presentadas como la palabra de Alá, estas y otras citas forman la base de la teología anti-judía del Islam. De ellas no puede desprenderse ni remotamente un trazo de actitud tolerante hacia los no creyentes en general y hacia los judíos en particular. El eminente profesor emérito de la Universidad de Princeton y mundialmente renombrado orientalista, BernardLewis, lo explica de esta manera:
“Similarmente del lado musulmán, aducir tolerancia, ahora tan oída por apologistas musulmanes y especialmente por apologistas del Islam, es tambiénnueva y de origen externo. Solo recientemente algunos defensores del Islam han comenzado a aseverar que su sociedad en el pasado brindó igual status a los no musulmanes. Esto no es planteado por voceros del Islam re-emergente, e históricamente no hay duda de que están en lo cierto. Sociedades islámicas tradicionales nunca brindaron tal igualdad ni pretendieron haberlo hecho. De hecho, en el viejo orden, esto hubiera sido considerado no un mérito sino un abandono de la obligación. ¿Cómo podría uno otorgar el mismo trato a aquellos que siguen la verdadera Fe y a aquellos que voluntariamente la rechazan? Esto sería un absurdo lógico y teológico.”
EL CORÁN Y EL HADITH integran la base de la cual se desprende la Ley Islámica Religiosa o Sha’ aria. Dentro de ella se encuentra un concepto particular denominado Dhimma que es aplicable a los “infieles” que residen en territorio musulmán. Según la ley y la práctica musulmana, la Dhimma es el pacto que regula la relación entre el estado musulmán y las comunidades no islámicas que son “toleradas” o “protegidas” por medio de dicho pacto.
Estas minorías protegidas son denominadas AHL AL-DHIMMA (pueblo del pacto) o más usualmente dhimmis. Entre los infieles hay diferencias. Los idólatras deben optar, en teoría, entre el Islam o la muerte. El resto, principalmente los judíos y los cristianos, reciben el status de minoría tolerada y pasan a ser considerados dhimmis. Desde ya, esta “tolerancia” dista mucho del entendimiento moderno en cuanto al sentido del término.
EN EL SIGLO VIII, EL CALIFA OMAR, quien sucedió a Mahoma, delineó las doce leyes bajo las cuales el dhimmi viviría como un no creyente (judío, cristiano, etc.) entre los creyentes (musulmanes). La codificación e institucionalización de estas regulaciones fue luego ampliada por juristas medievales en tanto que otras nuevas reglamentaciones fueron introducidas al cuerpo jurídico musulmán con el devenir histórico. Junto con las reglas clásicas otras muchas de ellas nacieron en contextos geográficos y políticos determinados. Si bien las reglas de la dhimma poseen aplicabilidad para los cristianos también, haremos hincapié aquí en la condición particular de los judíos. De esta manera fue definida su vida en el Islam:

LOS JUDÍOS TENÍAN PROHIBIDO TOCAR EL CORÁN. Estaban obligados a usar ropas distintivas (el califa AL-RASHID FUE EL PRIMERO EN INTRODUCIR UN PARCHE AMARILLO COMO EMBLEMA DISTINTIVO DE LOS JUDÍOS. Esto fue en el año 807, una idea quesería posteriormente tomada por la Iglesia Católica en el siglo XIII y por el Nazismo en el siglo XX). No podían practicar su fe públicamente. Tenían prohibido poseer o montar caballos o camellos dado que eran considerados algo noble. Podían montar burros fuera de las ciudades, sentados de manera que ambas piernas estuvieran del mismo lado, y debían desmontar solo en presencia de un musulmán. No podían beber vino en público. Debían enterrar a sus muertos cuidando que su pena no sea oída por los musulmanes.
PARA PODER VIVIR BAJO LA“PROTECCIÓN” MUSULMANA, el judío debía pagar un impuesto especial, la jizya. El Corán prescribe que el pago debe ser efectuado en una ceremonia que sirva de expresión del status inferior del dhimmi, algo materializado por golpes en el cuello o espalda. En otras palabras, según la Sha´aria el derecho a la vida no es considerado un derecho natural, sino un derecho que debe ser comprado anualmente al establishment islámico. Las relaciones sexuales entre musulmanes y dhimmis eran penalizadas con la muerte.

LAS SINAGOGAS podían ser usadas para guardar camellos y caballos de los musulmanes. La ley religiosa islámica determinó que si un dhimmi mataba a un creyente, la pena de muerte era el castigo. Si ocurría la inversa, el musulmán tan solo debía pagar una multa monetaria a la familia del asesinado. Dado que el testimonio de los judíos no era aceptado en las cortes, el derecho a la defensa era inexistente. Los judíos tenían prohibido poseer o cargar armas o ser propietarios de tierras. No podían tener esclavos o sirvientes y, teóricamente, no podían escribir en árabe.

EN CUANTO A LA VIVIENDA, los judíos eran relegados a la mellah, ghettos a-la-árabe. A su vez, el principio de castigo colectivo era ampliamente aplicado a los dhimmis. La menor transgresión derivaba en brutales represalias. La “menor transgresión “debe ser tomada en sentido literal: por ejemplo, si un dhimmi, al montar un  burro, tenía la temeridad de sentarse sobre una montadura en lugar de sobre un lienzo, toda la comunidad pagaba por eso, económicamente o sufriendo vandalismo, algo tristemente usual. Un musulmán explicó en Hebrón en 1858 luego de robar a los judíos que “su derecho derivaba de tiempo inmemorial en su familia de entrar en casas judías y reclamar contribuciones sin ninguna rendición de cuentas”.12 Pero donde bien reflejado quedó el espíritu de (in)tolerancia islámica hacia el judío fue en un reporte del consulado británico en la Palestina del siglo XIX: “El judío en Jerusalém no es estimado en valor muy por encima de un perro (…) lo que el judío debe sufrir, por todas las manos, no puede ser contado. Tal como un perro miserable sin dueño, es golpeado por alguien porque se le cruzó en el camino y pateado por otro porque lloró”.13 Karl Marx, no gran amante del pueblo judío a pesar de él mismo haber sido judíoy descendiente de una ilustre línea de rabinos, escribió un artículo en 1854en el que expresó pena por la paupérrima situación de la comunidad judía en Jerusalém: “nada iguala la miseria y los sufrimientos de los judíos de Jerusalém, quienes habitan el más mugriento rincón de la ciudad, llamado harethal-yahoud (…) son el constante objeto de opresión e intoleranciamusulmana”.14 
La aplicación de este “contrato social” unilateral (con perdón de Jean-Jacques Rousseau) “varió en grados de crueldad o inflexibilidad, dependiendo del carácter del gobernante musulmán de turno. Cuando el dominio era tiránico, la vida era esclavitud abyecta, como en Yemen, donde una de las tareas del judío era limpiar los lavatorios de la ciudad y otro limpiar los excrementos de los animales de las calles, sin paga y usualmente durante el Shabat (el día del descanso judío)”.15 Tal como explica la experta en la condición de las minorías bajo el Islam, la académica Bat Ye’or, la protección es abolida si el dhimmi se rebela contra la ley islámica, se alía a una potencia no musulmana, rehúsa pagar la jizya, aleja a un musulmán de su fe, ocasiona daño a un musulmán o a su propiedad o incurre en blasfemia.16 Una vez que el dhimmi pierde la protección de la comunidad islámica queda a merced de la piedad del guerrero santo. Y si esta era la vida de un grupo “protegido” no se requiere demasiada imaginación para adivinar su destino una vez que perdía el “status preferencial” en tierras musulmanas. Es interesante notar que la primera persecución de judíos en la España musulmana aconteció en el siglo XI, inspirada precisamente por lo que fue percibido por varios musulmanes un exceso judío del status de dhimmique la ley islámica asigna a los no creyentes. Esto fue en el año 1066 cuando Joseph (hijo de Shmuel) ha-Nagid fue asesinado y luego los musulmanes atacaron ala judería de Granada forzándola a huir para salvar sus vidas. Actualmente, por citar dos casos, en el norte de Egipto los cristianos cópticos son perseguidos por fundamentalistas islámicos que consideran una violación del “contrato de protección” la decisión de esta minoría de no pagar la jizya. En Sudán, cristianos del sur son esclavizados por musulmanes del norte. En el año2002, una figura religiosa prominente saudita, el jeque Saad Al-Buraik, instó a los palestinos a esclavizar a las mujeres judías: “Sus mujeres son legítimamente suyas, tómenlas. Dios las hizo suyas. ¿Por qué no esclavizan a sus mujeres?”   

En oposición al concepto universalista de losderechos humanos que postula que todos los seres humanos nacen con derechos naturales, fundamentales e inalienables, según el Islam los derechos del hombre tienen un comienzo y un fin: se originan con el otorgamiento del derecho poparte del musulmán y terminan con la abolición del mismo al momento de la violación del contrato.
Aquellos derechos que no encuadran con el sistema islámico de tolerancia son considerados ilegales, una afronta a Alá, y deben consecuentemente ser suprimidos. Este código legal de tratamiento a las minorías duró por más de doce siglos en algunas regiones del reinado musulmán. 
En resumidas cuentas, una vista panorámica a lo largo de la historia judía en un Medio Oriente musulmán nos da una noción de la arbitrariedad a la que los judíos estaban expuestos bajo mandato islámico. La existencia judía en tierras islámicas estuvo fundamentalmente caracterizada por la discriminación, manifestada mediante la segregación religiosa, el chantaje impositivo, la ridiculización pública y, a veces, incluso la esclavitud. Hubo períodos de singular prosperidad, perola vida judía en la égida musulmana no estuvo tampoco exenta de extrema opresión. El judío queda relegado a un status inferior y en tanto acepte dócilmente la humillación es “tolerado”. La violación del “contrato” traeaparejadas como principales consecuencias la destrucción de sinagogas y asesinatos de comunidades enteras, expulsiones forzadas, vandalismo y violaciones. Prácticamente no hubo un solo país árabe del que los judíos no hayan tenido que huir en algún momento. El ex embajador israelí ante la ONU,Yehuda  Blum, aptamente resumió la fragilidad del mito de la tolerancia islámica hacia los judíos con estas palabras:

“Los hechos simples y no adornados hablan más elocuentemente por la larga historia del sufrimiento judío y persecución en tierras árabes que todos los romances idílicos e historias ficticias que hemos oído en los discursos de algunos representantes árabes.”

Frente a las continuas afirmaciones de voceros árabes en torno a la bondadosa actitud del Islam hacia las minorías, uno no puede menos que concluir, azorado, una de dos cosas: o bien los interlocutores árabes mienten, o bien el concepto que poseen de la tolerancia  es, para ponerlo diplomáticamente, curioso.* 
Esta seudo-tolerancia islámica tiene sus raíces en la doctrina teológica del Islam. Con estas palabras sintetizaron Prager y Telushkin la actitud islámica hacia los judíos:


“Solo mediante un entendimiento de las profundas raíces teológicas del antisemitismo musulmán y una comprensión dela continua historia del antisemitismo islámico puede el actual odio musulmán contra Israel ser entendido. Solamente entonces puede uno reconocer cuán falsas son las argumentaciones de que previamente al Sionismo, judíos y musulmanes vivieron en armonía y que ni el Islam ni los musulmanes alguna vez albergaron odio al judío. La creación del Estado de Israel de ninguna manera creó el anti-judaísmo musulmán; tan solo lo intensificó y le dio un nuevo foco.” 

sábado, 4 de junio de 2016


*Israel en el Islam esta tomado del libro "Tierras por Paz, Tierras por Guerra" 
(Ensayos del Sud: 2002) de Julian Schvindlerman

Noes que Israel sea provocativo; el que Israel sea es provocativo.
—George Will, columnista del Washington Post.1 
 Antes de introducirnos en la temática relativa allugar que ocupa Israel en el pensamiento y la teología musulmana es imperiosoquebrar una percepción de gran difusión en Occidente: el mito de que el Islamfue altamente tolerante hacia sus minorías, incluyendo a los judíos. Puestoque solo mediante una comprensión cabal de la actitud histórica y teológicadel Islam hacia los judíos podrá entenderse con justicia la actual hostilidadárabe-musulmana hacia el estado judío, Israel. Líderes árabes han propagadola noción de la hermosa coexistencia sin pausa y apologistas occidentales lahan abrazado con entusiasmo.
Dijo en 1937 el pronazi,  MUFTI DE JERUSALÉM, HAJ AMIN ALHUSEINI: “[Los judíos] siempre han vivido previamente en países árabes encompleta libertad, como nativos del país. De hecho, el gobierno musulmán hasido siempre conocido por su tolerancia (…) según la historia, los judíoshan tenido una apacible y pacífica residencia durante el dominio árabe”.  
Análogamente se expresó el titular de la OLP, YASER ARAFAT, en 1968:“No estamos en contra de los judíos (…) hemos estado viviendo uno con elotro en paz y fraternidad, musulmanes, judíos y cristianos, por variossiglos”.  Unos años después, en 1973, el Rey Faisal de Arabia Saudita dio eco aeste espíritu de armonía fraternal con estas palabras: “Antes de que elestado judío fuera creado, no existió nada que dañara las buenas relacionesentre árabes y judíos”.   
EL REPRESENTANTE KUWAITÍ ante la ONU dijo ante laAsamblea General en 1975 durante el debate de la resolución “Sionismo es racismo” que “…fue solo cuando los sionistas vinieron que, a pesar denuestra hospitalidad hacia el judío, mostramos hostilidad hacia el sionista”.5 El Rey Husein de Jordania, por su parte, afirmó: “La relación quepermitió a árabes y judíos vivir juntos por siglos como vecinos y amigos hasido destrozada por acciones e ideas sionistas”.6 Otros varios líderes árabes han proclamado similares frases de armoniosacoexistencia entre ambos pueblos a lo largo de la historia. Esta impresión nose limita al relato árabe solamente sino que encuentra amplia difusión en círculosoccidentales. Que una agenda política actúe de agente motivador de la posiciónárabe es comprensible. Su objetivo es focalizar la creación del Estado deIsrael como el catalizador de un conflicto inter-fraternal, cuyo mismoestablecimiento arruinó una idílica, tranquila y mutuamente beneficiosa relaciónprevia. La conclusión lógica del planteo puede sintetizarse en las siguientespalabras: remuevan el estado judío y el hermoso vínculo perdido retornará.
Quienes afirman que antes del advenimiento del Islam en el siglo VII, JUDÍOS Y ÁRABES efectivamente gozaron de relaciones armoniosas, están en lo cierto. Elogiosaspalabras en cuanto a las nobles cualidades de los judíos pueden encontrarse enla literatura árabe antigua. Aquí estamos explorando, sin embargo, cómo elIslam -desde su aparición en la escena histórica catorce siglos atrás- tratóa “sus” minorías, especialmente a los judíos. 
Vale acotar que la presentación pro-islámica en algunos círculos deOccidente en torno a la relación judeo-musulmana de siglos anteriores tomaimportante distancia del clásico y utópico relato árabe arriba mencionado. Lapostura generalmente plantea no que hubo relaciones armoniosas per se, sino que en comparación al trato que los judíos recibieron en manos del Catolicismo (especialmente durante el medioevo), la aCTITUD ISLÁMICA FUE MÁS BENIGNA. Esta impresión es totalmente correcta.
Durante el yugo ECLESIÁSTICO CATÓLICO los judíos sufrieron enésimas veces más que durante el dominio musulmán. Pero tal como observaron Dennis Prager y Joseph Telushkin en suformidable estudio sobre el antisemitismo, Why the Jews?, esto dice muchomás acerca de la condición de los judíos dominados por los cristianos quesobre el trato musulmán. En tanto que durante el dominio musulmán los judíosraramente experimentaron las torturas, pogroms y hogueras públicas quecaracterizaron la vida de las comunidades judías durante la Europa cristianamedieval, sus vidas bajo el Islam fueron, en el mejor de los casos, signadas porla discriminación, la degradación y la inseguridad.7 Hay, sin embargo, un aspecto subyacente en esta comparación que mereceobservación.
El hecho de que el ISLAM califique como “benigno” respecto altratamiento al que sometió a los judíos solamente en comparación almal absoluto que representó el catolicismo medieval, es en sí mismo un muyelocuente comentario sobre el particular. Puesto que indica que solo juzgado porun estándar tan bajo puede emerger moral e históricamente limpio de su propiopasado. Podrá decirse en la actualidad del movimiento islámico fundamentalistaHamás que, hasta tanto no construya un Auschwitz en Gaza, su conducta vis-à-vis los judíos es benigna respecto a la de los Nazis. Pero solamente juzgado enfunción a su propio mérito puede uno genuinamente arribar a una conclusiónacerca de  la naturaleza de un grupoterrorista que eligió la auto-inmolación como método y a los judíos como suobjetivo. Hecha esta salvedad entonces, veamos que tan tolerante fue históricamenteel Islam respecto a los judíos.
Desde su advenimiento en el siglo VII y hasta el siglo siguiente, el ISLAM se esparció con singular rapidez ganando terreno tanto geográfico como religioso.
EL PRIMER ENCUENTRO de los guerreros musulmanes con las cultas y ricas comunidades judías lejos estuvo de haber sido signado por la hostilidad o por el atropello, a puntotal que los judíos ocuparon en este período roles administrativos importantesen los nuevos territorios árabes. Si bien el Islam casi desde su nacimiento creóuna teología y una ley religiosa repleta de elementos anti-judíos (ambas serán analizadas luego), estos -en la era temprana del Islam- permanecieron en unadimensión teórica y raramente se materializaron en la práctica. La posiciónde los judíos durante el dominio musulmán en los primeros siglos fue de unanaturaleza tal que les permitió sobrevivir e incluso en muchos casos progresareconómica y socialmente. Túnez, Iraq, Egipto, entre otros, vieron elflorecimiento de sus comunidades judías, principalmente en el comercio y laacademia, e incluso en muchos casos los judíos también ocupaban cargos de médicos, astrónomos y funcionarios de la corte. Pero en ningún otro país como en Españaalcanzaron los judíos una posición de franca prosperidad.
En su ambienteestimulante pudieron desplegar su erudición filosófica, entre otros, ABRAHAM IBN EZRA, YEHUDA HALEVI, IBN GAVIROL, SHMUEL HA-NAGID, Y MOSHE BEN MAIMÓN, este último también médico de la corte egipcia. Es oportuno destacar, sin embargo,que no todo el período en el cual los judíos estuvieron bajo reinado musulmánfue armonioso. Uno tan solo debe recordar que el prestigioso filósofo Maimónidesllega a Egipto huyendo de conversiones forzosas de Marruecos y antes de allíhabía debido escapar con su familia de su España natal por la misma razón.Esto evidencia instancias de persecuciones que lamentablemente también hancaracterizado el yugo islámico.
Veamos unos pocos esporádicos ejemplos:
Iraq: en el siglo XI las mujeres judías debían usar un zapato rojo y uno negro. En elsiglo XIV las sinagogas de Bagdad  fuerondestruidas. En el siglo XVIII los judíos de Basra fueron asesinados.
Marruecos: en el siglo XI, seis mil judíos fueron asesinados en Fez. En el siglo XII, losjudíos fueron forzados a convertirse, los ciento cincuenta que se negaronfueron asesinados. De los conversos, aquellos que no lograban convencer algobernante musulmán de la sinceridad del acto de conversión, eranexterminados, su propiedad confiscada y sus mujeres dadas a musulmanes. En elsiglo XV toda la comunidad judía fue acusada de haber asesinado a un musulmány solo unas pocas familias escaparon con vida del pogrom. El siglo XVII  presenció similares persecuciones.       
Palestina: en el siglo XVI el Sultán Murad III legisló que mil judíos de Sfad seríandeportados a Chipre. En el siglo XVII, los judíos fueron perseguidos porque habíasequía y fueron acusados de que por tomar vino paró de llover. En el sigloXVIII libelos de sangre estimularon más persecuciones. Durante el siglo XIX losjudíos debían pasar a un musulmán por el lado izquierdo, que es elidentificado con el diablo. Las sinagogas debían estar ubicadas en lugaresremotos, en tanto que los judíos debían rezar casi en silencio. Además debíanpagar impuestos especiales para salvaguardar la integridad física delcementerio del Monte de los Olivos, la Tumba de Rajel camino a Belén, y para noser atacados en el camino a Jerusalén.   
Yemen:en el siglo XVII en casi todo el país, los judíos fueron expulsados de lasciudades y aldeas. Llamados a retornar un año más tarde, fueron confinados aghettos fuera de las ciudades. Durante la expulsión la sinagoga fuetransformada en una mezquita. Niños musulmanes podían arrojar piedras contralos judíos sin reprimenda alguna. Hasta la expulsión de los judíos en 1948,los niños judíos que perdían a su padre eran considerados propiedad delestado y convertidos al Islam.
Egipto: en el siglo once el barrio judío fue destruido, y los judíos fueron obligadosa colgar de sus cuellos bolas de dos kilos. En los siglos XIV, XV y XIXestallaron “revueltas anti-dhimmis”. Un historiador documentó seispersecuciones inspiradas en libelos de sangre solamente entre 1870 y 1892.
Tambiénocurrieron masacres contra las comunidades judías en Siria (1840 y 1936), Libia(1945), Argelia (1801) y a lo largo de todo el mundo árabe entre 1948 y 1967.


miércoles, 4 de mayo de 2016

ANTISEMITISMO Y HOLOCAUSTO

 Aclarando ideas, no apto para quienes nos odian


Único en su universalidad, intensidad, longevidad e irracionalidad, ¿cuál es la raíz del antisemitismo?

Por rab Shraga Simmons.  

La historia provee demasiados ejemplos de la inhumanidad del hombre para con el hombre: injusticia social, opresión religiosa, conflictos culturales, guerras ideológicas, odio entre clases, y casi todo tipo de racismo e intolerancia.
Sin embargo, una forma particular se destaca por sobre todas las otras: el ANTISEMITISMO. Único en su universalidad, intensidad, longevidad e irracionalidad, el antisemitismo es un fenómeno histórico que se sale de los límites sociológicos normales.

EN 1987, EL PRESIDENTE DE ISRAEL JAÍM HERZOG COMISIONÓ UN COLOQUIO SOBRE ANTISEMITISMO. EL PROFESOR MICHAEL CURTIS DE LA RUTGERS UNIVERSITY HABLÓ ALLÍ SOBRE LA IRRACIONALIDAD DEL ANTISEMITISMO:

“La singularidad del antisemitismo yace en el hecho de que ningún otro pueblo del mundo ha sido culpado simultáneamente con aislamiento de la sociedad y con cosmopolitismo, con ser explotadores capitalistas y también con ser defensores del comunismo revolucionario. Los judíos fueron acusados de tener una mentalidad totalitaria, al mismo tiempo que son el pueblo del libro. Son acusados de ser agresores militantes, al mismo tiempo que son pacifistas cobardes. Son acusados por ser el pueblo elegido, y también por tener una naturaleza humana inferior. Por arrogancia y también por timidez. Por individualismo extremo y también por adherencia comunitaria. Por ser culpables de la crucifixión de Jesús y al mismo tiempo por ser responsables de la invención del cristianismo”.
COMO EL HISTORIADOR MARTIN GILBERT OBSERVA EN EL ATLAS DE LA HISTORIA JUDÍA:
“A medida que mi investigación sobre la historia judía progresaba, yo estaba sorprendido, deprimido y hasta cierto punto pasmado por la violencia perpetua e irracional que persiguió a los judíos en todos los países y en casi todos los rincones del mundo. Por lo tanto, si estas páginas están llenas de persecución, expulsión, tortura, humillación y asesinato en masa, es porque también lo está la historia judía”.

LO QUE NOS DEJA CON UNA PREGUNTA: ¿CUÁL ES LA RAÍZ DEL ANTISEMITISMO?

“LOS JUDÍOS SON RICOS, PODEROSOS, Y CONTROLAN EL MUNDO”.
Muchos afirman que el antisemitismo es una reacción al poder político y económico de los judíos. Considera por ejemplo “Los Protocolos de los Sabios de Sión”, un libro inventado por la policía secreta rusa, pretendiendo ser las discusiones de los ancianos judíos complotando apoderarse del mundo durante la época de 1920. En los Estados unidos, Henry Ford patrocinó su publicación. Desde ese momento ha sido impreso internacionalmente en varios idiomas, y actualmente tiene amplia distribución en Japón.
¿Pero pueden la riqueza y el poder de los judíos ser realmente la causa del antisemitismo? Los judíos de Polonia y Rusia (entre los siglos XVII y XX) eran pobres y no tenían poder. Y sin embargo fueron perseguidos. Los cosacos no verificaron las cuentas bancarias antes de iniciar los pogromos. Cuando los nazis liquidaron el Gueto de Varsovia, los judíos vivían allí en una pobreza extrema. La realidad es que los judíos pobres han sido tan odiados como los ricos.
Mientras los judíos eran asesinados en masa, la afirmación de que los judíos controlan a los gobiernos se convirtió dolorosamente en una afirmación absurda.
Más aún, si es verdad que los judíos controlan los gobiernos, ¿entonces por qué ningún país aceptó a los refugiados judíos luchando por escapar de Europa durante el Holocausto? Seguramente con toda su riqueza y poder político, ¡al menos un gobierno debería haberlos admitido! Cuando todos los gobiernos enterraron la cabeza bajo la arena mientras los judíos eran asesinados en masa, la afirmación de que los judíos controlan a los gobiernos se convirtió dolorosamente en una afirmación absurda.
El “éxito” judío puede hacer que un antisemita haga rechinar sus dientes, pero claramente esa no es la causa del antisemitismo.

“LOS JUDÍOS AFIRMAN SER EL PUEBLO ELEGIDO”.

La Universidad de California en Berkeley realizó una encuesta, preguntándole a un grupo de norteamericanos no judíos si creían en una serie de declaraciones negativas sobre los judíos. Por lejos, la creencia más popular (59% de los encuestados) era que los judíos se consideran a sí mismos como el pueblo elegido por Dios.
Es verdad que los judíos siempre han afirmado ser diferentes. Durante toda la historia los judíos no han tenido mucho trato con nadie, no socializaron con los no-judíos, y han tenido un sistema social, cultural y ético completamente diferente – incluyendo vestimenta, leyes y lenguaje diferente. Superando todo esto, la lealtad judía nunca fue principalmente hacia los países en los que vivían. Los judíos siempre soñaron con volver a Sión. Eran los supremos forasteros.
Si los antisemitas odian a los judíos porque afirman ser elegidos, ¿entonces qué pasa cuando los judíos rechazan esta idea? Cuando el Iluminismo llegó a Europa, muchos judíos dijeron: “¡Ahora es nuestra oportunidad!”. Arrojaron sus vestimentas extrañas, afeitaron sus barbas, se inscribieron en universidades y se casaron con gente de otras religiones. En Alemania y Austria, los judíos dijeron por primera vez: “Ya no somos elegidos. Vamos a ser como ustedes. Nuestro hogar es aquí. Berlín es nuestro Jerusalem”. Después de siglos de odio, los judíos esperaban de sus vecinos gentiles una cálida bienvenida.
Sin embargo, ¿en dónde vemos la mayor proliferación de antisemitismo? Precisamente en Alemania y en Austria – ¡en el momento y lugar en que los judíos dejaron de lado la afirmación de ser el pueblo elegido!
Si la elegibilidad es, de hecho, la explicación real del antisemitismo, entonces muchos pueblos deberían ser odiados por reclamos de elegibilidad similares. Los norteamericanos tienen el concepto del Destino Manifiesto – es decir, que fue la voluntad Divina anexar territorio desde el Atlántico hasta el Pacifico. El nombre China significa “centro del universo”. El nombre Japón significa “el sol brilla para ellos”. ¡Pero nadie los odia por eso!
Otras razones han sido sugeridas para el antisemitismo, pero también son deficientes. Algunos dicen que el odio hacia los judíos surge de ser diferentes o de ser forasteros, pero como hemos visto, incluso cuando los judíos fueron tan alemanes como los alemanes, el antisemitismo no disminuyó (usualmente ocurrió lo opuesto). Otros dicen que los judíos fueron un conveniente chivo expiatorio – pero el odio debe existir como una precondición para ser elegidos como tales (es decir, nunca nadie eligió a los enanos como chivos expiatorios para los problemas de un país).
Otros sugieren que el antisemitismo existe porque los judíos mataron a su Dios. Pero los historiadores muestran que el antisemitismo existió mucho antes que el cristianismo, y ha aparecido en innumerables países no cristianos.
Entonces podemos ver que todas las ‘razones’ declaradas no son razones para nada, sino excusas para el antisemitismo. ¿Cuál es la razón real?

EL INTENTO DE DES-JUDAIZAR EL ANTISEMITISMO.

Ana Frank escribió en su diario, el 11 de abril de 1944:
“¿Quién nos ha hecho a los judíos diferentes de todos los demás pueblos? ¿Quién nos ha permitido sufrir tan terriblemente hasta ahora? Es Dios quien nos hizo como somos, pero también será Dios quien nos eleve nuevamente. Quién sabe, incluso puede que sea por nuestra religión, a partir de la cual el mundo y todos los pueblos aprenden el bien, y que exclusivamente por esa razón es que sufrimos ahora.Nunca podremos ser simplemente holandeses, o ingleses, o representantes de ningún país. Siempre seremos judíos”.
Ana Frank dijo que, de hecho, los judíos tienen algo especial que contribuir al mundo – y es por eso que han sido perseguidos.
Pero en general, el mundo prefiere des-judaizar el antisemitismo. Cuando el diario de Ana Frank fue adaptado a una obra de Broadway, escuchamos su explicación del antisemitismo bastante diferente:
¿Por qué son odiados los judíos?” pregunta, “Bueno, un día es un grupo, y al otro día otro…”
En otras palabras, las razones del antisemitismo no tienen nada que ver con ser judío. Los judíos atravesaron un Holocausto, el intento más sistemático de la historia de la humanidad de asesinar a un pueblo – y no fue por razones judías. Mala suerte. Estábamos simplemente en el lugar equivocado en el momento equivocado.

LA RAZÓN DE HITLER PARA EL ANTISEMITISMO.

Sin embargo, hubo un individuo que declaró abiertamente que el odio a los judíos es porque hay algo único en ellos: ese individuo fue Adolf Hitler.
Su ambición era distanciar al mundo del monoteísmo y traerlo nuevamente al paganismo. Apoyó la superioridad de la raza aria: “El uso del poder… la supervivencia del más apto… eliminar a los débiles y a los minusválidos”.
Sólo había un obstáculo en el camino de Hitler: Los judíos. Hitler sabía que fueron los judíos quienes introdujeron las ideas de amar al prójimo, ayudar al pobre y al enfermo, y de que todos los hombres son creados iguales. Hitler odiaba el mensaje de los judíos porque contradecía totalmente lo que él quería.
COMO LO DIJO HITLER:
“La providencia ha ordenado que yo sea el más grande liberador de la humanidad. Estoy liberando al hombre de las ataduras de una inteligencia que se ha hecho cargo, de las sucias y degradantes auto mortificaciones de una falsa visión llamada conciencia y moralidad, y de las demandas de una libertad y de una independencia personal que sólo unos pocos pueden tolerar”.

Y “LOS DIEZ MANDAMIENTOS HAN PERDIDO SU VALIDEZ. LA CONCIENCIA ES UNA INVENCIÓN JUDÍA; ES UN DEFECTO COMO LA CIRCUNCISIÓN”.

El antisemitismo de Hitler no era un medio para un fin. Era su objetivo. Mucho después de que las Leyes de Núremberg de 1935 habían desmantelado efectivamente a la comunidad judía de Alemania, Hitler todavía no estaba satisfecho. En 1942, en la conferencia de Wansee, Hitler lanzó la “Solución final” de genocidio.
EL ANTISEMITISMO DE HITLER NO ERA UN MEDIO PARA UN FIN. ERA SU OBJETIVO.
Luego, con la invasión nazi a Hungría en 1944, los más altos oficiales militares alemanes decidieron que las vías del tren debían ser utilizadas para transportar tropas vitales y equipos al frente de batalla. La Wehrmajt urgió a Hitler a proveer esta infusión de provisiones que se necesitaban con desesperación. Ignorando sus advertencias, Hitler dio órdenes de destinar las preciosas vías del tren a deportar en masa a cientos de miles de judíos húngaros a los campos de exterminio. Los historiadores reconocen que esta decisión fue un factor clave para debilitar más aún el esfuerzo de guerra alemán. Parecía que Hitler consideraba el hecho de matar a los judíos más importante aún que ganar la Segunda Guerra Mundial.
Dijo: “Si un solo país, por la razón que sea, tolera una familia judía en él, esa familia se convertirá en el centro de germinación para un nuevo levantamiento. Aún si sobrevive un pequeño niño judío, sin ninguna educación, sin una sinagoga y sin una escuela hebrea; está en su alma”.

LA VISIÓN DE LA TORÁ DEL ANTISEMITISMO

La Torá misma enseña que el antisemitismo existirá y que los judíos serán odiados precisamente por las razones que hicieron eco en las palabras de Hitler.
El Talmud (Shabat 69) declara: “¿Por qué la Torá fue dada en una montaña llamada Sinaí? Porque la “siná”, el gran odio al judío, emana de Sinaí” (Siná, la palabra hebrea para odio, es pronunciada casi idénticamente que Sinaí).
Antes de que la Torá fuera entregada, la gente construyó sus vidas en base a un concepto subjetivo del bien y del mal. En Sinaí se le dijo al pueblo judío que hay un Dios para toda la humanidad que les hace demandas morales a los seres humanos. No puedes simplemente vivir como te plazca; hay una autoridad superior.

ES POR ESO QUE LOS RUSOS FUERON AMENAZADOS POR UN PUÑADO DE JUDÍOS QUE QUERÍAN ESTUDIAR HEBREO.

A los judíos se les dio la responsabilidad de representar esa moralidad y de ser una luz para las naciones. Entonces, a pesar del hecho de que nunca fueron más que una pequeña fracción de la población mundial, las ideas judías se convirtieron en la base del mundo civilizado. Y con eso, se convirtieron en un pararrayos para quienes se opusieron al mensaje moral. Es por eso que los rusos, aunque eran una superpotencia en los 70s, fueron amenazados por un puñado de judíos que querían estudiar hebreo.

¿POR QUÉ LA GENTE ODIA EL MENSAJE JUDÍO?

Considera las palabras de Aldous Huxley, en su libro “Confesiones de un Ateo”:
“Tuve motivos para no querer que el mundo tuviera significado; consecuentemente, asumí que no lo tenía y pude sin ninguna dificultad encontrar razones satisfactorias para esta asunción. Para mí, al igual que para la mayoría de mis contemporáneos, la filosofía de la ausencia de significado era esencialmente un elemento de liberación. La liberación que deseábamos era simultáneamente liberación de un cierto sistema político y económico y liberación de un cierto sistema de moralidad. Nos oponíamos a la moralidad porque interfería con nuestra libertad sexual”.
Para quien rechaza la moralidad y la conciencia, la única manera de deshacerse del mensaje es… destruir al mensajero.

¿POR QUÉ SER JUDÍO?

La solución para detener el antisemitismo es la otra cara de la causa. Los valores judíos son la causa del antisemitismo, y los valores judíos son la solución. Sólo estudiando Torá –y enseñándosela a otros— podemos tener alguna esperanza de conducir al mundo a un punto en el que el mal será erradicado.
Cuando los seres humanos abracen la doctrina moral que el judaísmo presentó al mundo –que hay un Dios que exige un comportamiento ético a todo ser humano– entonces no habrá más Holocaustos.
Y esa es la exquisita ironía de la historia judía.

·          El mundo no puede recibir el mensaje a menos que los mensajeros lo aprendan y lo enseñen. El mundo necesita el mensaje judío desesperadamente. Ahora ve y estudia